Ruge el León de la tribu de Judá
MUY POCOS SE IRAN CONMIGO -
El que tiene oídos escuche lo que el Espíritu le dice a las iglesias. Apocalipsis 3:22
Entonces El me dijo:
"Sí puedes hacer algo por mí, habla a mi pueblo lo que te he dado, no calles, aunque no te crean, no calles. Diles todo lo que te he mostrado, aún esto que te hablo, háblalo a mi pueblo".
En esta ocasión el Señor me hablaba. No vi su rostro pero escuché claramente su voz, una voz quebrantada, triste. Me decía:
"...Mi sierva, mira mi pueblo como está. Mira a mis siervos como están en contiendas, pleitos, celos, envidias... Mira mi sierva como está mi iglesia, una iglesia que he llamado a paz y a amor. Mi sierva, vengo pronto y muchos se quedarán porque no están haciendo mi voluntad, muy pocos se irán conmigo. Mi sierva, diles QUE VENGO PRONTO"...
Esto me lo repetía una y otra vez, como si no quisiese que se me olvidara. Entonces me entristecí y con lágrimas en mis ojos le dije: ¿"Señor, no llores, qué puedo hacer por ti"? Y pensé, yo sé que no puedo hacer nada por ti porque tú eres Dios, en mi mente pensaba pero yo?!!! Que puedo hacer yo por el Señor?. Entonces El me dijo:
"Sí puedes hacer algo por mí, habla a mi pueblo lo que te he dado, no calles, aunque no te crean, no calles. Diles todo lo que te he mostrado, aún esto que te hablo, háblalo a mi pueblo".
Hermano que lees esto, Dios te ama y desea que vayas con El al lugar que El ha preparado para nosotros pero solo el limpio de corazón entrará en ese lugar santo. Busca de Dios en espíritu y en verdad mientras pueda ser hallado. El Señor habló a mi vida por muchas horas, no sé como lo sé, pero lo sé y me dijo muchas cosas que no recuerdo, pero lo que he escrito aquí es lo que logro recordar. Mientras me hablaba, lágrimas bajaban por sus mejillas y aún cuando desperté sentía una carga enorme y una tristeza profunda. Dios está muy triste por todo lo que está aconteciendo dentro de Su pueblo. Hay un pueblo incrédulo, duro de corazón, un pueblo altivo, envuelto en tantas cosas que desagradan a Dios.
Hermano y amigo, por favor, busca
de Dios con TODO tu corazón y aférrate a Él en este tiempo más que nunca. Situaciones difíciles todos tenemos. Si te caíste, ¡¡levántate en el nombre de Jesús!! No es tiempo de retenernos, hay que seguir caminando, por eso estoy más que comprometida con Dios a hablar todo lo que El me indique, a usted que se interesa por las cosas de Dios, venga lo que venga, mi boca NO callará, ni mi pie se detendrá para hacer la voluntad de mi Rey.
Afírmese cada día mas, busque un lugar de encuentro con Dios diariamente. Es necesario, ¡urgente! que lo haga. Pídale a Dios que le limpie y le capacite para hacer el trabajo que hay que hacer. Hay mucha necesidad. Dios desea salvar a la humanidad, no permitamos que el enemigo se lleve un alma mas, por favor!!!, en el nombre de Cristo deseo con todo mi corazón que la sangre de Cristo lo cubran desde ahora y para siempre, amén!
El que tiene oídos escuche lo que el Espíritu le dice a las iglesias. Apocalipsis 3:22
Revelado a su sierva
"Sierva inútil, útil en las manos de Dios. Agradecida de que Dios me rescatara. Deseo dar por gracia lo que por gracia he recibido"
martes, 27 de enero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
sábado, 27 de diciembre de 2014
NAVIDAD ES SALVACION
“Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés” (Gálatas 4:4. La Biblia)
De las deudas que tengo
De trabajar tantas horas y ganar poco dinero
De la inseguridad en el lugar donde vivo
De mi pasado, que me tiene atado
De mis enemigos
De trabajar tantas horas y ganar poco dinero
De la inseguridad en el lugar donde vivo
De mi pasado, que me tiene atado
De mis enemigos
Pero la salvación es mucho más. No sólo somos salvados de algo malo, sino que somos salvados para algo bueno. Dios tiene un propósito extraordinario y un plan para bendecir tu vida. La salvación también significa que recibes la libertad y el poder para cumplir el propósito de tu vida.
El anuncio de la salvación para todo aquel que quiera aceptarlo, es la segunda declaración en el mensaje de Buenas Noticias que el ángel les da a los pastores de Belén en la primera Navidad: «Hoy les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor» (Lc.2:11 NVI).
Este Salvador es para ti. Él vino por tu bien.
Jesús es un Salvador personal. ¿Qué significa eso?
Es probable que no hayas pensado mucho en tu necesidad de un Salvador o de qué necesitas ser salvado.
Cuando la gente piensa en la salvación espiritual, con frecuencia tiene un concepto muy estrecho: piensan que la salvación sólo consiste en salvarse del infierno, o en encerrase todo el día en una iglesia.
Cuando la gente piensa en la salvación espiritual, con frecuencia tiene un concepto muy estrecho: piensan que la salvación sólo consiste en salvarse del infierno, o en encerrase todo el día en una iglesia.
Sin embargo, cuando Dios envió a Jesús para que fuera nuestro Salvador, tenía en mente mucho más que eso. El regalo de la verdadera salvación de Dios es la libertad, el propósito y la vida en tres dimensiones. Incluye tu pasado, tu presente y tu futuro.
Jesús te salva de algo.
Jesús te salva para algo.
Jesús te salva por algo.
Jesús te salva de algo.
Jesús te salva para algo.
Jesús te salva por algo.
Jesús vino a salvarte del pecado y de ti mismo.
¿Estás de acuerdo conmigo en que TÚ eres la causa de la mayoría de tus problemas? Incluso cuando otras personas te causan problemas, tu respuesta natural con frecuencia los empeora. Si fueras sincero contigo mismo, reconocerías que tienes hábitos que no puedes romper, pensamientos que no deseas tener, emociones que no te gustan, e inseguridades y temores que no puedes ocultar; sin mencionar los remordimientos y los resentimientos que te tienen atrapado, además de todas aquellas cosas que desearías no haber dicho jamás.
Para que se produzca un cambio, éste debe comenzar en tu corazón.
Todos nacemos con una inclinación natural de seguir nuestro propio camino, en lugar del camino de Dios. Esta tendencia a elegir de forma equivocada, en lugar de tomar las decisiones correctas, se llama pecado.
Pecado es cualquier pensamiento o acción que le niega a Dios el primer lugar en mi vida; un lugar que Dios tiene todo el derecho de ocupar. El pecado es nuestro mayor problema y es un problema universal. Tú y yo pecamos todos los días con nuestras palabras, pensamientos y acciones. La Biblia dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso”.
Lo peor es que el pecado crea un hábito. Cuanto más lo hacemos, tanto más fácil nos resulta. Si alguna vez trataste de abandonar una adicción, mantenerte a dieta, o cambiar tu vida, apoyándote tan sólo en tu fuerza de voluntad, sabes lo frustrante que es eso. Consciente e inconscientemente, nuestras acciones proclaman: ¡No necesito a Dios, quiero regir mi propia vida y ser mi propio Dios!
Siempre que uno hace lo que quiere, en lugar de hacer lo que Dios le dice que haga, actúa como si fuera Dios. Esa lucha con Dios crea enormes conflictos y estrés en la mente, en el cuerpo y en las relaciones. Esta actitud de obstinación orgullosa genera que te desconectes de Dios y te sientas lejos de Él y que tus oraciones rebotan en el techo.
Si te sientes lejos de Dios, ¿adivina quién se ha distanciado?
La Biblia dice: “El problema está en que sus pecados los han separado de Dios”. Nuestra desconexión de Dios nos causa preocupación, temor, ansiedad, confusión, depresión, conflicto, desaliento y vacío interior. Nos lleva a actuar de manera que engendra culpa, vergüenza, resentimiento y pesar. Dios no te creó para que vivieras desconectado de Él, por eso, cuando esto ocurre, sufres tensión y te sientes espiritualmente vacío.
¿Quién puede salvarnos? El gobierno no puede; tampoco las empresas privadas ni los centros académicos pueden salvarnos. Estas entidades sólo pueden ocuparse de los síntomas y resultados visibles del pecado pero cualquier solución duradera debe empezar en el corazón, y sólo Dios puede transformar los corazones. Él sí puede salvarte. Él desea hacerlo. ¿Se lo permitirás?
viernes, 1 de agosto de 2014
CONSEJERIA CRISTIANA MQV PARA LOS MATRIMONIOS
“Esto
explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y
los dos se convierten en uno solo.”
Génesis
2:24 (Nueva Traducción Viviente)
Aun dentro de los matrimonios cristianos se
dan casos donde se descuida la relación de amistad
y confianza. Ocasionando primeramente distanciamiento y en los peores casos
divorcios. El varón olvida que su esposa es el regalo de
DIOS para su vida, aquella que él escogió. De igual manera la esposa pudiera
menospreciar a su esposo por no recibir de él lo que esperaba. Dejando así de
respetarse. En ambos casos los cónyuges deben ir cada día a la fuente que
mantiene fuerte y encendido un matrimonio, a DIOS. Solo en Él se consigue la
ayuda sobrenatural para tener un matrimonio exitoso. En Él se pueden perdonar
todas las ofensas, solo el SEÑOR puede restaurar corazones heridos; y solamente
su amor resiste cualquier prueba.
Un matrimonio debe tener claras sus
prioridades de acuerdo a las Escrituras:
1.- Siendo primeramente el SEÑOR. Tenerle a Él por encima de
cualquier persona o situación. Solo Él merece la total devoción, amor y atención del creyente. Cuando Él ocupa el trono
del corazón del creyente todo lo demás prosperará.
“Jesús contestó: —“Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma
y con toda tu mente”. Mateo 22:37 Nueva Traducción Viviente.
2.- En segundo término los cónyuges deben tener por encima de
cualquier otra persona a su cónyuge. Sus decisiones deben basarse
primordialmente en las Escrituras y guardando principalmente los intereses del
matrimonio por encima de otros familiares o terceros (Génesis 2:24).
3.- Adicionalmente los miembros del matrimonio deben
renovar su entendimiento respecto al papel que les corresponde y de su cónyuge
de acuerdo a la Palabra de DIOS. El varón debe recordar que su esposa es fuente
de bien y no de mal, alguien quien es digna de su confianza (Proverbios 31:12).
Él debe tratarle con amor y gentileza, como a vaso más frágil; no siendo áspero
(1 Pedro 3:7). El varón tiene la responsabilidad de formar a su esposa, así
como el Señor Jesucristo edifica su Iglesia. Mediante oración y enseñanza de las Escrituras el varón debe
discipular a su esposa en la voluntad de DIOS. El varón ha sido puesto como
cabeza sobre la mujer no para maltratarla ni hacer mal uso de su autoridad,
sino para protegerla y amarla así como Jesucristo ama a la Iglesia (Efesios 5:25).
La mujer por su lado debe someterse en amor a su marido,
al hacerlo honra a DIOS. (Efesios 5:22-24). Debe respetarle sin importar las
circunstancias externas que esté pasando su matrimonio, mostrándole fidelidad.
La mujer no debe buscar contender con su marido sino hacerle bien (Proverbios
31:12). Ella debe esforzarse por ser su ayuda idónea con los recursos que DIOS
ponga a su alcance (Proverbios 31).
Además ambos cónyuges deben perdonar sus ofensas de todo corazón y mostrar arrepentimiento genuino en
las áreas que lastimen a su cónyuge. Por ultimo ambos deben interesarse por
mantener una buena y saludable relación sexual. Para que así no exista distanciamiento
y puedan ser tentados por el enemigo (1 Corintios 7:3-5). Es responsabilidad de
cada uno el satisfacer las necesidades sexuales de su cónyuge, esto siempre
y cuando no se denigre o se le haga daño al cónyuge con actos aberrantes.
Recuerda los votos que hiciste al SEÑOR en el altar
cuando te casaste, y pídele que te ayude a mantenerlos. Así serás feliz con tu
cónyuge.
Sigue estos consejos y tendrás un matrimonio pleno en Jesucristo.
MENSAJES DE REFLEXION MQV
02,
enero02,
Los planes de Dios
Algo que todos en algún momento debemos afrontar es tomar decisiones: Ya sea acerca de una oferta de trabajo, un cambio de ministerio, una relación amistosa e incluso sentimientos profundos. Muchas veces creemos que la decisión que tomamos es la mejor porque nos hemos "evaluado" las posibilidades.
Pero, ¿realmente consultamos a Dios nuestras decisiones? No se ustedes, pero yo estoy conciente que los planes de Dios SIEMPRE serán mejores que los míos y que su voluntad es que todo obre a nuestro favor... Así que, ¿quien mejor que Él para aconsejarme?¿acaso seguir su consejo no me llevará a la mejor decisión?
He conocido personas que por mucho han orado y permanecido fieles para que Dios les de un trabajo. Sin embargo, apenas llega la primera oferta y sin consultar si quiera con Él, toman cualquier trabajo donde paguen lo que desean... Sin importar si ese trabajo puede apartarte de Dios. Entonces, ¿está mal aceptar un trabajo?
La respuesta es obvia, no. Pero si debemos cuidar que la decisión que tomemos sea acorde a lo que Dios tiene planeado en sus propósitos divinos. Tal como dice Proverbios 14:12, hay muchos caminos que a nuestro parecer son derechos, pero que en realidad solo conducen a la muerte (alejarnos de Dios).
Permitele dirigir tu vida y verás cuan buenos y perfectos son sus planes, y que cosas maravillosas tiene para tu vida.
Citas bíblicas:
"Hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte." (Proverbios 14:12)
jueves, 26 de junio de 2014
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