miércoles, 23 de septiembre de 2015

TEMA MQV: ANTE MI TODA RODILLA SE DOBLARA. Y TODA LENGUA CONFESARA A DIOS.QUE JESUS ES EL SEÑOR

Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios


En algún momento de nuestras vidas hemos pasado por una impresión repentina causada por el miedo. Sentimos preocupación por el daño que puede ocasionar; eso mismo les ocurrió a nuestros gobernantes en nuestro hermano país de Chile.


Que sobresalto ¡..dirigir la vista al cielo tiene su explicación. Para muchos creyentes mirar la parte superior del edificio quiere decir prevención de lo que puede llegar a pasar con el material que cubre la habitación. Para otros, ver el cielo es señal de que algo no anda bien en esa esfera azul diáfana que rodea la tierra.


En lo alto están los bienaventurados que gozan de la presencia de Dios. Cuando ves hacia arriba estás considerando algo. Estas reconociendo o examinando una posibilidad. Estas intranquilo, preocupado, puede que con temor, angustia o inquietud. Puede que te sea difícil pensar o admitir otras cosas, y anticipadamente te ocupas de algo.


Bien es momento de dirigir la mirada a Jesucristo, y declaras lo escrito en filipenses 2:5

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús:
Él, siendo en forma de Dios,no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
sino que se despojó a sí mismo,
tomó la forma de siervo
y se hizo semejante a los hombres.Mas aún, hallándose en la condición de hombre,
se humilló a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte,
y muerte de cruz.Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas
y le dio un nombre que es sobre todo nombre,para que en el nombre de Jesús
se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra;y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.

BENDICIONES Y PAZ AMADOS HERMANOS.

TEMA DE ENSEÑANZA Y SI EL SEÑOR TE HA DADO ESTE DON APLICALO MQV: ORACIONES -DONES

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre,son las que Dios ha preparado para los que le aman.

DONES DE SANIDADES

Precioso don, DONES DE SANIDADES.
1 DE CORINTIOS 12:7 DICE: Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidadespor el mismo Espíritu.
MAS ADELANTE NOS DICE LA PALABRA DE DIOS:
12:29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?.

Debemos observar algo. Los términos “dones” y “sanidades”(carismata iamaton) en el griego, son plurales. Nos sugiere (y en una opinión respetada) que hay muchos dones de sanidades para enfermedades distintas.
La sanidad fue y ES muy común en el Ministerio de Jesucristo. En ocasiones debía operar con la fe. Recordemos también la gran comisión que nos dio Jesucristo: En Marcos 16:17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Sanar significa restituir la salud que has perdido. Restablecerse, aliviarse, curarse, reponerse, mejorarse. Jesucristo SANA TOTALMENTE, créelo y mira los testimonios en la Palabra de Dios.
Recordemos que el creyente es el vehículo de poder, y la SANIDAD es la Obra del Espíritu Santo.
Respecto a la ciencia médica damos gracias a Dios por lo que ella pueda hacer. No estamos en contra de ella; los hospitales, los doctores, todos son necesarios para cuidar la salud de los ciudadanos; pero la SANIDAD SOBRENATURAL, no viene propiamente de una receta secular, una diagnosis o un examen, proviene del Poder de Dios, Poder de Jesucristo, Poder del Espíritu Santo.

Nos acordamos que los dones de sanidades son para los necesitados; para que la Iglesia de Cristo crezca.


Las enfermedades o dolencias son comunes entre nosotros. En ocasiones dichas enfermedades, dichas dolencias son debido a la caída del hombre en el pecado, en otras ocasiones no. En Juan 9:3 y Juan 9:14 puedes ver unos ejemplos.
También el Espíritu Santo en ocasiones no concede la sanidad. Las razones están en la Palabra de Dios, miremos:
La incredulidad es una, y es la que marca la no asignación de la sanidad, en Marcos 9:24 puedes leer; En ocasiones también NO hay sanidad por razones que desconocemos y que más adelante nos serán reveladas: puedes leer 2 de Corintios 12:7-10.
Pero vamos a mirar como Obra el Espíritu Santo en los dones de sanidades según el libro de Hechos, a través de los apóstoles, veamos:
  • Con Pedro y Juan en Hechos 3:1-11
  • Con solo Pedro en Hechos 5:15
  • Con Felipe el evangelista en Hechos 8:5-7
  • Con Ananías, Hechos 9:17-18
  • Con Pedro en Hechos 9:32-34
  • Con Pablo en Hechos 14:8-10, y el capitulo 28:7-9.
En cada uno de estos procesos, hubo sanidades. La Palabra de Dios, en el Libro de Hechos nos revela muchas dolencias que fueron sanadas; cojera, diversas enfermedades, parálisis, ceguera, debilidades, fiebre, disentería; NO HAY ENFERMEDAD, DOLENCIA O MALESTAR QUE NO PUEDA SER SANADO POR LOS DONES DE SANIDADES; así de sencillo mi estimado amigo.
Además; debemos entender que NO EXISTE un modelo fijo de operación de los DONES DE SANIDADES. Dios no quiere que adoctrinemos un “patrón”, una pauta para aplicar la SANIDAD. Podemos ver varios ejemplos en el Libro de Mateo:Un toque, una Palabra expresada, una orden, el levantamiento con la mano, el ungimiento de lodo en los ojos; un trabajo digno de nuestro Señor Jesucristo.
Es bien visto que en la mayoría de los casos Dios obra con la Palabra expresada a través de sus instrumentos que somos nosotros, por eso es bueno tener presente que quien direcciona los dones de sanidades es el mismo Espíritu Santo.
Quien posea el don, DONES DE SANIDADES, tiene una responsabilidad muy grande; tiene que ser para edificar la iglesia de Cristo, en ningún caso dicho don se usa para personas exclusivas o grupos especiales.

Experimentar el don, es caminar sobre la Fe; una Fe indescriptible, que nos lleva al plano de lo sobrenatural. 
Quiero agregar algo; en lo personal he visto operar el Don en la iglesia, lo he vivido, porque Cristo me ha curado, ha sanado a mi familia, a muchos amigos; doy gracias a Cristo Jesús por esta obra maravillosa; así que si tú tienes este precioso y poderoso don, si el Espíritu te lo dio como Él quiso, debes ser eficaz, ponerlo a disposición de la Iglesia de Dios, con intensidad y fuerza, no lo dejes dormir, porque solo Dios sabe que te ha dado esa autoridad, ese poder para que lleves en alto Su Nombre y para que muchos en Su Nombre sean sanados, en el Nombre de Jesús, Amén.
BENDICIONES Y PAZ AMADOS HERMANOS.

viernes, 18 de septiembre de 2015

PALABRAS DE PARTE DE JESUS PARA TI

CONFÍA EN MI...
¿Por qué te agitas y confundes por los problemas que te trae la vida? Déjame controlar todas tus cosas e irán tornándose mejores.
Cuando te entregues totalmente a mí, todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo con mis planes. No te frustres, no ores como apresurándome, como si quisieras forzarme a realizar tus planes.
En lugar de eso, cierra los ojos de tu alma y con paz dime: “JESÚS, YO CONFÍO EN TI”.
Trata de evitar esos pensamientos que te angustian al querer comprender las cosas que te pasan. No arruines mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame ser tu Dios y actuar libremente en tu vida. Entrégate a mí con completa confianza y deja tu futuro en mis manos. Dime frecuentemente: ”JESÚS, YO CONFÍO EN TI”.
Lo que más te lastima es cuando tratas de razonarlo todo de acuerdo con tus pensamientos e intentas resolver tus problemas a tu manera. Cuando me digas “JESÚS, YO CONFÍO EN TI”, no seas como el impaciente que le dice al Doctor “cúreme”, pero le sugiere la “mejor” forma de hacerlo. Déjate curar por mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.
Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aun cuando estés orando, mantente confiado en mí, cierra los ojos de tu alma, y continúa diciendo a cada hora: “JESÚS, YO CONFÍO EN TI”.
Necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones. No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones. Satanás quiere que te frustres, hacerte sentir triste, quitarte la paz.
Confía en Mí, descansa en Mí, entrégate a Mí. Yo hago milagros en la medida en que tú te abandonas a Mí y de acuerdo con la fe que me tienes. Así que no te preocupes, dame todas tus frustraciones y duerme en paz, y siempre dime: “JESÚS, YO CONFÍO EN TI”, y verás grandes milagros.
Te lo prometo con todo mi amor… Jesús


lunes, 24 de agosto de 2015

TEMA MQV:Un amor incondicional (1ra. Parte)

Un amor incondicional (1ra. Parte)

Rut 1:16-18
18Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. 18Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.
ruth y nohemiPocas historias son tan conmovedoras como la historia de Nohemí y Ruth, suegra y nuera respectivamente. De costumbres y edades distintas, pero unidas por un lazo indestructible, el del amor. Un amor tal como el que existe entre una madre y una hija. Poco común viniendo de dos mujeres de pueblos distintos ya que generalmente la relación entre israelitas y moabitas era hostil. La razón era porque Nohemí era una mujer judía, adoradora del único Dios verdadero. Mientras que Ruth abrazaba la religión de sus padres, una adoración que ofrecía culto al dios Moloc. En el culto ofrecían ritos indecentes y muchas veces incluía también sacrificios humanos. Estas diferencias de culto eran las que ponían rechazo entre ambos pueblos. Pero, en ocasiones, como en la época de esta historia reinaba aparentemente una tregua entre ambos pueblos. Entonces aunque existían diferencias culturales entre ellas no existía tal cosa.
 Cuando leo las palabras de Ruth a su suegra diciéndole que no va a dejarla me saltan inmediatamente a la mente muchas preguntas, porque sus palabras se sienten tan convincentes, suenan tan firmes y seguras que no alcanzo a entender ¿Qué puede llevar a Ruth a tomar la decisión de seguir atada a alguien que no tiene nada más que ofrecerle? ¿Qué había en Nohemí que cautivaba a Ruth al grado que renuncia prácticamente a toda su vida, su cultura y sus raíces? ¿Qué movió a Ruth caminar hacia una tierra desconocida y hostil? ¿Qué futuro pensó Ruth que podría tener al lado de una mujer anciana?
 En primer lugar porque existía admiración de parte de Ruth hacia su suegra. He llegado a la conclusión que uno de los caminos que lleva a una persona a amar a otra es: la admiración. Un ejemplo claro de ello son nuestros hijos. Pues ellos nos ven a nosotros los que somos padres como a superhéroes, nos ven como las personas que tenemos todas las respuestas, que tenemos todas las soluciones y encontramos todas las salidas. Su amor es incadmiracion de Ruthondicional pero empieza en la admiración hacia nosotros. Lo vemos incluso cuando anhelan abrazar nuestros oficios. En el caso de Ruth y Nohemí casi puedo imaginar las horas que le dedicaba Nohemí adorando a Dios en oración mientras Ruth la observaba en silencio. O las veces que la vio atender a Elimelec su suegro con tanto amor, o las veces que vio la dedicación y la abnegación por el que hacer del hogar. Por tanto al leer las palabras de Ruth negándose a dejar a su suegra puedo percibir su gran amor y admiración. Aunque la historia no advierte si Ruth era o no huérfana si deja en claro que existía un amor de hija a su madre aunque esta no lo fuera en realidad. En alguna oportunidad leí una frase que decía: el amor se demuestra con hechos no con palabras. Y es precisamente lo que Ruth hizo, amar con hechos a su suegra.
 En segundo lugar porque Ruth no estaba unida a su suegra por intereses materiales. Las circunstancias en las que se encontraba su suegra no eran las más favorables como pararatas-abandonan-barco estar unida a ella. Ya habían perdido todo, negocio familiar, ya había muerto su esposo, hijo de Nohemí, ya no quedaba nada que fuera atractivo en apariencia como para permanecer unida a su suegra. Es muy fácil amar cuando todo va bien pero cuando las cosas van mal fácilmente se infecta el cuerpo de lo que yo llamo: el virus de la rata. Lo explico así: Cuando un barco esta por hundirse las primeras en salir huyendo y abandonarlo todo, son las ratas. Y así exactamente solemos comportarnos cuando todo va mal lo más fácil que podemos hacer es abandonarlo todo como lo hacen las ratas de un barco.
 Todos en esta vida sin excepción pasamos momentos difíciles. En nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestro entorno, hay momentos de mucha fricción. Tanto que con un solo roce salen grandes chispas. Cuando en el matrimonio las cosas no van bien la decisión más simple es el divorcio. En el caso del trabajo la renRuth la moabitauncia. En la familia, irse de la casa, huir con algún novio, o con un familiar o en el peor de los casos meterse a una mara. Y la salida fácil que también muchos han tomado es, el suicidio. Nadie ha dicho que permanecer unido a alguien es fácil. Las relaciones cuestan. Pero en esta historia Ruth demuestra que a pesar de las circunstancias adversas permanecerá unida a su suegra. Si amigo lector leyó bien, permanecerá al lado de su suegra. Sorprendente, lo sé. Porque cabe decir que la suegra no es el miembro de la familia con quien mejor solemos llevarnos por el contrario es con quien más cuesta mantenerse unido. Algunas personas dicen en son de broma la siguiente expresión:que viva la suegra!! Pero que viva bien lejos!! Por eso dije que de Ruth se puede aprender mucho.
Amar a nuestros padres es innato pero admiro tanto lo que Ruth hace, amar a su suegra con tal calidad de amor. Así mismo son admirables todas aquellas mujeres y tambien hombres que aman a sus suegros, que los honran, que los cuidan, que velan por sus necesidades. Conozco a alguien que es tan abnegada a su suegra que a pesar de estar divorciada sigue cuidandola con gran dedicación y esmero tal como si fuera su propia madre. Cuando esta enferma la cuida, la inyecta, está al pendiente de sus necesidades. Un amor digno de admiración y respeto. Dios bendiga a todos aquellos que toman una actitud.
El día de mañana publicaré la segunda parte, esperando que sientas el deseo de leerlo porque bendice tu vida.

TEMA MQV: Amo a mi suegra.

De hecho, estoy eternamente en deuda con ella.
Mi suegra, incansablemente crió a su hijo desde los inicios hasta ser el hombre que más amo en el mundo, y esa es una deuda que nunca puede pagarse. Siempre voy a deberle honor y gratitud por los años que ella ha invertido en el hombre que ahora es nuestro.
En la medida en que envejezco y paso más tiempo en la crianza de mis propios hijos, más me entristece la manera en que en la cultura actual se acostumbra a referirse a las suegras. La forma en que son criticadas y deshonradas. La forma en que las mujeres jóvenes les hablan en tonos impacientes porque no valoran lo que les han dado estas mujeres mayores.
Tal vez te encuentras en esa situación. Tu relación con tu suegra está  tensa por múltiples razones. Quizás has luchado por entenderla, y concederle acceso a tu vida. Aun así, ¿considerarías estas verdades conmigo?
Debemos honrarlas
Cuando somos jóvenes, a menudo solo vemos lo inmediato, a costa de mucho más. No hay suficiente vida detrás que nos ayude a tener una perspectiva humilde. Y mucho por delante, que aún no ha sido enseñado. Esta combinación puede prestarse a orgullo que fácilmente puede convertirse en cruel. Y en mi experiencia, las suegras se convierten en el blanco de bromas demasiado crueles, historias y cuentos de las noches de chicas.
Verás que los primeros enlaces que encontrarás son todos negativos, implicando una relación tensa, difícil y poco atractiva.
Echa un vistazo a lo que Dios impone al hombre en el principio de los tiempos. Éxodo 20:12 es un pasaje muy antiguo, pero revelador. Dios ordena a la nación israelita: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da".
Tan grande era el deseo de Dios de que Su pueblo honrara a sus ancianos que se utilizaba el castigo de lapidación para desalentar la maldición y el rebelarse contra los padres. Y el Nuevo Testamento nos recuerda que honrar a los padres y madres "es el primer mandamiento con promesa" (Efesios 6:2). Dios quiere que honremos a nuestros padres. Él diseñó la familia, y en ese diseño se incluye el buen plan para los suegros.
Me temo que nos olvidamos fácilmente de la humanidad de nuestras suegras. Que ella es una persona con sentimientos. Tu suegra responde al amor, ella desea aprecio, y ella ama a su hijo con cada pedacito de la ferocidad con que lo amas tú. Después de todo, ella es su madre.
Por supuesto, ninguna suegra es perfecta, y la tentación de criticarla puede ser fuerte. Pero tenemos que recordar que ella es una pecadora, igual que nosotras. Y así como la gracia de Dios se ha extendido a nosotras, debemos extender la gracia y el perdón a los demás, y eso incluye nuestras suegras.
Ama y aprecia su sacrificio
He oído hablar de nueras que llevaron a sus esposos hacia el atardecer de su territorialismo, nunca permitiéndoles regresar. He oído historias de mujeres de mi edad que han impedido a sus suegros la comunicación con sus hijos y nietos durante meses, incluso hasta años.
Reconozco que hay excepciones en cada regla, y ciertamente no todas somos bendecidas con dinámicas familiares agradables. Pero creo que tenemos que tener cuidado de que las excepciones no se conviertan en excusas. La Palabra de Dios es escrita por la regla, y Sus reglas son las que honramos. Siempre, honra.
Las suegras son como nuestras madres, y como tal, debemos honrarlas.
Honramos la suegra que Dios nos dio a través del buen regalo de nuestros maridos, ya que la obediencia es agradable y buena. Y siempre animamos a nuestros maridos a invertir amor en sus madres, porque eso las honra a ellas, y también a ellos.
Cualquiera de nosotras que tenemos hijos, un día puede convertirse en suegra. ¿No esperas que cuando llegue el momento, tu hijo elija a una mujer que sea amable? ¿Que sea agradecida? ¿Qué no se envuelve en un sudario de crítica, sino que ve todos los años que le diste a su marido? Yo lo espero. Oro por dos mujeres así, incluso ahora.
Evaluando nuestros corazones
Como cristianas, tenemos que ser cuidadosas en evaluar siempre las tendencias culturales a través del lente de la Escritura. Y la Palabra de Dios es clara en donde aterrizar en el tema de nuestros suegros. Ellos son nuestros padres, y como tales, estamos debemos honrarles. Proverbios 31:28 habla de la respuesta que los hijos deben tener a los años de sacrificio que las madres hacen: “Sus hijos se levantan y la animan, al igual que su marido, que la alaba”.
Tu suegra ha pasado noches y días, meses y años amando y dando forma a tu marido. Ella ha invertido toda una vida de maternidad, llenando necesidades infinitas, viviendo el mismo llamado en el cual, muchos días te encuentras ahogada. Es muy probable que la experiencia le ha enseñado una cosa o dos. No permitas que la cultura te diga que ella tiene menos valor o un lugar menor ahora que tienes a su hijo.
Y si has luchado para honrarla y amarla, ¿pasarías un poco de tiempo permitiendo que la Palabra de Dios  despegue el pecado y la frustración y la ira en tu corazón? ¿Permitirías que la gracia lave las heridas de su relación rota? Es humillante; pero es lo que Jesús nos llama a hacer.
Amala. Defiéndela.  Anímala. Y por supuesto, ¡da gracias por ella! por haberte dado el hombre que amas., aprende el pasaje de Ruth (nuera) y Noemi(suegra). Ruth 1:16-18.
Bendiciones y paz amadas hermanas.




TEMA: MUJER VERDADERA MQV.


Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Colosenses 3:12-14
No sé tú, pero a mí nunca me ha gustado sentirme invadida, presionada o interrogada, cuando eso sucede se me figura que me asfixio. Muchas veces me ha molestado la “intromisión” de personas en lo que considero mi tiempo, mi espacio personal, mi vida. ¿Te diste cuenta cuántos "MI" hay involucrados en el enunciado anterior?, ¡prueba clara de la necesidad de redención continua que tengo!. Diariamente necesito vestirme de amor, el vínculo de la unidad.
Mucho tiempo me entregué al "individualismo" y anhelaba poseer una "independencia" y “autosuficiencia” extremas. Lo escribo entre comillas porque esos conceptos en sí ¡son un espejismo! Fuimos diseñadas para relacionarnos primeramente con Dios y luego los demás, somos seres sociales y desde que nacemos necesitamos de otros.
Debo admitir que me siento “segura” dentro de mi pequeña “zona cómoda”, donde puedo colocar barreras protectoras para que nadie entre más allá de donde considero adecuado, donde no me sienta expuesta o vulnerable. Salir de ahí requiere humildad, mansedumbre, paciencia… cada día necesito pedir eso.
Si tu naturaleza es también así, comprenderás que: El haber sido COMPRADA y PERTENECER a Jesucristo es algo que sacude tu universo ya que dejas de tener el “derecho” y el “control” de tu vida, te rindes voluntariamente y sin reservas, en una DEPENDENCIA EXTREMA a Él.
Al entregar mi vida a Cristo es lo que hice, decidí entregarle mis pensamientos y voluntad, mi todo. ¿Qué mayor forma de permitir una "intromisión" que esa?. En Su infinito poder Él puede transformar las áreas que han sido manchadas y arruinadas por el pecado y hacerlas nuevas. ¡No hay nada mejor o más seguro que eso!.
Ser totalmente independiente es una utopía, una de las primeras tentaciones humanas: -no querer necesitar de nadie, es similar a querer ser como Dios-(Génesis 3:4).
Nadie puede sobrevivir solo, fuimos creados para vivir en comunidad, para ser parte de un cuerpo, para necesitarnos, soportarnos, perdonarnos, complementarnos, amarnos unos a otros. No importa cuántas barreras intentemos levantar, nos perderemos de mucho aislándonos, cerrándonos.
¿Cuál es entonces el plan divino para la vida? Podemos aprenderlo de nuestro tierno y amoroso Creador que se despojó de Sí mismo (Filipenses 2:7-11), perdonando, soportando, vistiéndonos cada día de Él y disfrutando la unidad que nos brinda con los demás para aprender y crecer, para no ser endurecidas por el pecado (Hebreos 3:13).
Hoy me resulta claro ver que no me pertenezco a mí misma, tengo un Creador, un Redentor, un Dueño. Un diseño y plan divino perfecto y sólo eso trae una esperanza viva, sentido, dirección y propósito a mi vida (1 Pedro 1:3-5).
El Señor no sólo desea que seamos parte de Su pueblo (Salmo 79:13), sino que también por amor a Su nombre quiere redimirnos de toda iniquidad y purificarnos (Isaías 43:25).
Ha sido rindiendo mi vida y saliendo de ese ensimismamiento enfermizo que he tenido la oportunidad de ser un instrumento del amor de Dios para el beneficio de otros, y no permanecer en mi “cápsula segura” y egoísta. Compartir el testimonio de lo que Dios hace en tu vida es una de las formas de llevar la semilla del Evangelio a otros.
Cuéntame de ti. ¿Te has rendido bajo la autoridad de Dios o sigues viviendo conforme a tus propias ideas y reglas?  Te invito a considerar seriamente rendir tu vida a Cristo, la eternidad importa. Y si ya te has decidido a seguirle ¿cómo saldrás de tu área de comodidad y permitirás que Él use tu vida para sembrar la semilla de Su amor y compartir las buenas nuevas con otros?.
Te bendecimos amada mujer verdadera.


lunes, 13 de julio de 2015

TEMA: ANA, la mujer que no fue destruida por un corazón quebrantado

«Ana permitió que su corazón destrozado la acercara a Dios...; aquellas de nosotras que hemo­s pasado por tragedias -particularmente las que son viudas-sabemos que
nada cura las heridas del corazón como el estar conscientemente con Dios.

Lucas 2:22-27, 36-38 Y cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel, antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le tra jeron a Jerusalén para presentarle al Señor, y para ofrecer conforme en lo que se dice en la ley del señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor, y para ofrecer conforme se dice en la ley del Señor. dos tórtolas o dos palominos.
Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes de que viese al ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús vinieron al templo, para hacer con él conforme al rito de la ley...
Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

Jeremías 49:11 Deja tus huérfanos, yo los criaré, y en mí confiarán las viudas.

Salmo 147:3 El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.

¿Puede una persona morir de corazón quebrantado?
Los doctores británicos, estudiando casos de grupos de viudos, descu­brieron que un gran número de ellos murieron al cabo de seis meses de la muerte de sus esposas. El 50% por fallos del corazón.
La vida de Ana habría sido sin esperanza. Una viuda, en el Oriente, generalmente es una mujer enterrada en vida desde que fallece su mari­do. La única cosa que una viuda sin hijos puede hacer después de la muerte de su marido es volver a la casa de sus padres a esperar, o bien un segundo marido, o la muerte. La felicidad del matrimonio de Ana duró solamente siete años. Muchos comentadores bíblicos dicen que había sido viuda por unos sesenta años. Sabemos que tenía ochenta y cuatro cuando saludó al Mesías. Era una profetisa de la tribu de Aser en Galilea. Esta era una tribu insignificante, de la cual se podría decir: «Ninguna profetisa puede venir de Galilea», o de la tribu de Aser.
Por lo general los profetas eran hombres. Las mujeres se consideraban una rara excepción. La Biblia menciona unas pocas: María, Débora, Ulda y Noadia, en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento únicamente encontrarnos a las cuatro hijas de Felipe el evangelista. Entre el Antiguo y el Nuevo Testamento encontramos a Ana. Era un gran honor ser profetisa. Tanto un hombre como una mujer que hablaran la Palabra de Dios al pueblo tenían un privilegio muy especial; y Ana pertenece a este grupo selecto.
«Cuando mi marido murió, se detuvo mi vida», me confesó una viuda. Ana tomó una actitud totalmente diferente. No huyó, no se escondió en el aislamiento y autopiedad después del gran golpe en su vida. No vino a ser una carga a sus parientes; no se hizo una mujer solitaria cuya vida nada tiene que ofrecer. No se convirtió en una persona a quien todos compadecen pero nadie sabe cómo ayudar. Ana no se refugió en el pasa­do; éste es uno de los grandes peligros al cual las viudas tienen que hacer frente, y sólo aquellas que, como Ana, han tenido la triste experiencia de haberles sido quitado el compañero de su vida saben cuán real es este peligro.
Cuando la unidad de un matrimonio es rota, todo lo que queda es una persona partida en dos. Aun después de un matrimonio relativamente corto, el cónyuge que queda no es ya la misma personalidad que antes. En las memorias de su vida ésta queda partida en dos mitades.
¿Fue Ana consolada por el pensamiento de que Dios no le quitó el marido porque sí? ¿Pensaba ella que Dios mismo se le daría a cambio de lo que le había quitado? Probablemente sí.
A fin de comprender esto, la persona debe tener un gran valor para mirar adelante. Jesús dijo a sus discípulos: «Ninguno que habiendo pues­to la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios».[1] Ana se refuió en Dios, Dedicó su larga vida a su servicio en el templo. Oró y ayunó. Al hacer esto último muestra que ella quería dar más atención a Dios que a sí misma. El tenía la prioridad.
Cuando una viuda se atreve a olvidar el pasado y no depende más de recuerdos para su felicidad, y sobre todo cuando se decide a afrontar el presente y el futuro con Dios, entonces una paz sobrenatural inunda su corazón. Ya no está en la vida como una lastimada que requiere consuelo, sino como una consoladora. Ella puede consolar a otros en sus proble­mas y tristezas, porque ha sido consolada por Dios mismo.[2]
Ana no sólo estaba ocupada en la obra de Dios durante el día, sino también por la noche; así nos lo refiere el texto escritural. Sin embargo, en medo de toda su actividad, no se ha ocultado de la gente. Un verdadero andar con Dios no es sólo introspectivo, sino que es visiblemente activo: Quiere hacer a otros felices. El filósofo Soren Kierkegaard dijo: «La puerta de la felicidad se abre hacia fuera... a otros».
El mundo es oscuro, tenebroso y sin esperanza para el pueblo de Ana, en sus días. Los problemas se han hecho tan grandes que es difícil sobrellevarlos. Sin embargo, muchos están esperando, consciente o in­conscientemente, la Redención, que sólo podía venir de Dios: la llegada del Mesías.
Y el gran día es llegado. Jesús ha nacido.
Los ángeles cantan: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz; buena voluntad para con los hombres.» [3]
Los pastores se arrodillan ante él.
Cuando José y María llevan a su primogénito al templo para presentar­lo a Dios según está prescrito en la ley, no sólo encuentran al piadoso Simeón -el hombre al que fue revelado que no moriría sin ver al Mesías-, sino también a Ana. Dios, que cuidó de ella tan fielmente durante todos aquellos años, ve que ella se merece no perder aquel sagrado momento. La mujer que no tenía ninguna oportunidad en la vida, a causa de sus circunstancias como viuda y anciana, viene a ser en este momento la mujer más privilegiada del mundo. A la par que a Simeón, le es permitido ver al mismo Hijo de Dios y adorarle.
Este es el momento cumbre de su vida: la respuesta a las oraciones de muchos años. Es el más grande momento de todas las edades, el momen­to que el mundo ha esperado ansiosamente. ¡El Mesías ha venido!
Ana sólo puede hacer dos cosas: Primero alaba y adora a Dios, porque el Redentor de su pueblo y del mundo -por tanto tiempo esperado-, el Redentor de sus propios pecados, ha venido. En esto se une a Simeón. En segundo lugar, no puede guardar esta estupenda noticia para sí misma. Alguien ha dicho: «Testificar es echar una mirada profunda al Señor Jesu­cristo y luego decir a otros lo que uno ha visto». Esto es lo que hace Ana.
Ello prueba cuán bien conoce a la gente. Sabe exactamente que en Jerusalén están esperando la Redención, y ella cuenta a Quién ha visto. La proclamadora de Jesucristo no es un joven o una joven enérgica y de habla elocuente; es una anciana. Es una persona que ha experimenta­do lo que el salmista predijo acerca del Señor: «El cura a los quebrantados de corazón y venda sus heridas».[4]


Ana, la mujer que no fue destruida por un corazón quebrantado
(Lucas 2:22 a 27; 36 a 38; jeremías 49:11; Salmo 147:3.)

Preguntas
1.      Cuando joven, Ana experimentó una grande pérdida. ¿Cómo in­fluenció esto en su vida? (Vea Lucas 9:62.)
2.      ¿Cómo dice la Biblia que fue su relación con Dios?
3.      ¿Qué conclusiones saca de esto?
4.      ¿Qué hizo Ana cuando vio a jesús?
5.      Lea 2á Corintios 1:3-4. ¿En qué casos encontraron estas personas pena y quebranto?
6.      ¿Hay algo que has aprendido de Ana acerca de vencer el dolor y la tristeza? ¿Hay alguien que pueda ayudarle de la misma manera? ¿Quién es?