martes, 22 de enero de 2013

EL PODER DE LA ORACION

LA COSECHA

EL REY DE LA HUMILDAD

SIEMPRE SE COSECHA LO QUE SEMBRAMOS

Siempre se cosecha lo que se siembra (Gálatas 6:7b) NVI
De tanto en tanto se hacían reuniones familiares en la casa del abuelo. Los nietos lo visitaban muy felices, porque allí había un gran patio y unos metros hacia el fondo, un hermoso jardín.
Después del almuerzo, el abuelo les pidió a los chicos que ayuden a ordenar la mesa. Su prima recogió los platos, el hermano mayor cargó las bandejas con los vasos, y a Benjamín le tocó sacudir el mantel dentro un tacho de residuos. Mientras lo hacía, una semilla de sandía no entró en el recipiente y cayó al piso.
–Ufa – protestó Benjamín al ver la semilla en el suelo – ¡Que otro la recoja! – Pensó a la vez que doblaba el mantel y se marchaba despreocupado.
La miraba del abuelo lo seguía desde lejos. Al rato, una ligera ráfaga de viento hizo volar la semilla, y ésta desapareció rápido de allí.
En esa misma época Benjamín se vio involucrado en un asunto muy serio. Él, acusó a uno de sus compañeros, como
sospechoso de haberle robado un libro. Lo peor fue que los demás chicos se pusieron en contra del muchacho y tuvieron con él malas actitudes.
Si eran sólo sospechas ¿Por qué trataban a Joel como si fuera culpable?
Pero un día, y de la forma menos esperada, apareció el libro. Y no precisamente en manos de Joel. Alguien lo había llevado por equivocación a la biblioteca. Ahí había estado el libro todo el tiempo que Joel sufría. Mientras Benjamín le contaba el incidente a su abuelo, éste lo condujo hacia el jardín.
–Ven hijo – le dijo – quiero que veas algo.
–Qué rara esta actitud del abuelo cuando yo le estoy contando algo tan importante – pensó un tanto enojado Benjamín.
El abuelo lo llevó hasta el lugar donde había crecido una planta rastrera, la que se había extendido hasta el fondo y se trepaba por el muro del vecino queriendo invadir su propiedad.
– ¿Sabes quién sembró esta planta? – Le preguntó el abuelo
–No abuelo. No tengo ni idea – Le respondió él con inocencia.
–Pues fuiste tú Benjamín.
–¡Yooo! – Exclamó Benjamín – Yo no, jamás sembré esa planta
–Sí, querido. Es cierto que tu intención no fue sembrarla, pero dejaste caer una semilla y el viento la llevó de aquí para allá, hasta que cayó en la tierra y se transformó en la planta que estás viendo. Acércate, ven –Insistió el abuelo y le mostró que entre las hojas había muchos frutos y cada fruto contenía decenas de semillas, que volverían a dar fruto.
Benjamín estaba asombrado, jamás pensó que éste fuera el resultado de aquella pequeña semilla que él no quiso recoger del suelo.
–Toda semilla que se siembra dará su fruto – le explicó el abuelo –. Si se siembra la semilla de la duda con respecto a una persona, ésta dará un fruto venenoso y muy dañino.
–Perdóname Abuelo, yo no sabía… – dijo con profunda tristeza – . Prometo que nunca más dejaré caer al suelo ninguna semilla venenosa, porque ahora he comprendido todo el daño que puede causar. En cambio, sembraré como nos enseña Jesús, la semilla del amor.
Arrepentido, Benjamín corrió a disculparse con Joel, le urgía reparar el dolor que había causado en su corazón.
“… Siempre se cosecha lo que se siembra” (Gálatas 6:7b) NVI
“Los que siembran injusticia, cosecharán desgracias…” (Prov.22:8) NVI
“…el que siembra justicia tendrá galardón firme” (Prov. 11:18) VRV
“Sembraron vientos y cosecharon torbellinos” (Oseas 8:7ª) NVI

¿RESPONDE DIOS A LAS ORACIONES?

¿Responde Dios siempre a la oración?

En ocasiones Dios responde “sí” o “no” a nuestras peticiones. A veces, queda en silencio, y cuando esto último sucede es porque hay pecado en nuestra vida y eso bloquea nuestra comunión con Dios.

A continuación veremos algunos pasajes para aclarar lo anterior:

“Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”. (1º Sam. 28:6).

Mas adelante, en este mismo pasaje se menciona:

“Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy”. (1º Sam. 28:18).

Cuando Saúl desobedeció a Dios y empezó a apartarse de él, entonces Dios ya no le siguió dando más instrucciones, por eso menciona la escritura que Dios guardó silencio y ya no le habló más.

Otro ejemplo de esto lo encontramos en los escritos de Salomón:

“Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán.

Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía…”

(Proverbios 1:28-30).

Los ejemplos anteriores hablan de cómo Dios en ocasiones permanece en silencio a causa de nuestro pecado, pero a veces, la negativa es por otra razón con otro propósito:

“..me fue dado un aguijón en mi carne…respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. (2ª Cor. 12:7-9).

“Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió”. (Hch. 16:6,7).

A veces creemos que estamos haciendo o pidiendo lo correcto, y de hecho puede ser que así sea, sin embargo, aun cuando lo que pidamos sea bueno, debemos recordar que Dios nos ofrece cosas mejores que las que le pedimos.

Cuando Dios responde a la oración, suceden cosas como las siguientes:

“Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo: Sol, detente en Gabaòn; y tú, luna, en el valle de Ajalòn. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.

Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel”.

(Jos. 10:12-14).

Espero que el tema de la oración haya sido suficientemente claro y de interés para usted. Espero en Dios que ponga por obra lo que este estudio le haya dejado.

Recuerde que la oración es un arma poderosa en cualquier circunstancia.

EFECTOS DE LA ORACION

EFECTOS DE LA ORACIÓN.

Mueve el corazón de Dios.

Mencionaré solo cuatro casos de los muchos que hay en la palabra de Dios, ya que son más que suficientes:

1º Cuando el profeta Jonás desobedeció a Dios, tuvo que pagar la consecuencia de su acción; esto lo llevó a parar al vientre de un animal marino en el cual estuvo tres días, y en ese lugar y en esa condición, Jonás consideró y elevó una oración a Dios de la siguiente manera:

“Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo:

Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste.

Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.

Entonces dije: desechado soy de delante de tus ojos; mas aun veré tu santo templo.

Las aguas me rodearon hasta el alma, me rodeó el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.

Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.

Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.

Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”. (Jonás 2:1-10).

2º El tercer rey de Israel, Salomón, hace también una oración con motivo de la dedicación del templo que él le había construido a Dios, mencionando lo siguiente:

“Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti; que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar.

Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona”. (1º Reyes 8:28-30).

3º Este pasaje habla también de cómo la oración puede mover el corazón de Dios:

“…si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2º Cròn. 7:14).

4º El rey Ezequias experimentó en carne propia el efecto de la oración que tuvo lugar cuando Dios había determinado quitarle la vida:

“En aquellos días Ezequias cayó enfermo de muerte.

Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo:

Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequias con gran lloro.

Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequias, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.

Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor de mi mismo, y por amor a David mi siervo”. (2º Reyes 20:1-6).

¡Qué grande es la misericordia de Dios! A través de estas oraciones la bondad de Dios nuestro Señor y su amor por el hombre se hacen presentes, no dejando al ser humano en su angustia, sino más bien, le rescata en medio de la prueba y de la aflicción.

¿QUE SON PRUEBAS Y QUE SON LUCHAS?

¿QUÉ SON LAS PRUEBAS Y LAS LUCHAS?



El Señor Jesús nos advierte en Juan 16:33 sobre la aflicción que tendríamos en el mundo, pero también nos dice que confiemos en él, ya que Jesús venció al mundo.

Las pruebas que a veces padecemos, son enviadas por Dios a manera de “examen”, y esto con el fin de hacernos ver dónde nos falta reforzar la comunión con Dios para no apartarnos de él. Aun cuando padecemos mucho en algunas ocasiones debido al periodo de prueba, esta nos ayuda a acercarnos más a Dios cada día:

“..para que sometida a prueba vuestra fe, mucho mas preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando sea manifestado Jesucristo…”

(1ª Pedro 1:7).

Las luchas, por otro lado, vienen de parte del diablo con el único fin de destruir la obra de Dios:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. (Efe. 6:12,13).